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Arnoldo Kraus / Miembro del Colegio de Bioética

Fragmento de entrevista realizada por Luz García Martínez

 

  

Arnoldo Kraus refiere en su artículo El difícil camino: eutanasia y suicidio asistido (Nexos, 2015) que: “Eutanasia es el acto o método que se aplica para producir la muerte sin dolor y finalizar con el sufrimiento en pacientes terminales y sin esperanza. Eutanasia activa implica la finalización deliberada de la vida por medio de una terapia encaminada a procurar la muerte. La eutanasia pasiva reviste dos formas: la abstención terapéutica -no se inicia el tratamiento- y la suspensión terapéutica -se eliminan los tratamientos iniciados. Para quienes sufren y no hay esperanza, la eutanasia activa es “más humana” que la pasiva: finaliza antes el sufrimiento y las vejaciones innecesarias… “

“El suicidio asistido consiste en proveer al interesado los medicamentos adecuados para terminar con su vida. El médico funge como guía, pero es el enfermo quien decide cuándo y dónde ingerirlos y quiénes serán sus compañeros en el momento final…”

  

¿Es importante para nuestro país legislar, como se hizo en los Estados Unidos, el caso del suicidio asistido?

Existe en algunos Estados de la República, incluyendo la Ciudad de México, lo que se llama Voluntades Anticipadas (antes se llamaba Testamento Vital), y lo único que se logra con esto es que las personas que no quieren ser llevadas a terapia intensiva o que se hagan equis número de procedimientos con ellas cuando ya son pacientes terminales, pueden optar por ello firmando ante un notario, es decir:”–No quiero que se me hagan más intervenciones, no quiero que se me lleve a terapia intensiva-“, pero de ahí a que se hable de eutanasia activa, a precipitar la muerte del enfermo por fármacos, por medicamentos que provea el médico, o el suicidio asistido, es decir, proporcionarle al paciente los médicos o la consulta para que los tome en su casa cuando quiera y se lleve a cabo el proceso legalmente sin que haya penalización, no existe. La eutanasia activa y el suicidio asistido no existen en nuestro país, no hay nada al respecto y no se habla tampoco de eso.

 

¿Por qué no se habla?

Se debería hablar, sí; claro que hay iniciativas en el Congreso, hay médicos a los cuales nos interesa y escribimos o damos charlas al respecto, pero en eso nuestro Sistema de Salud es ineficiente y hay muchos intereses que impiden hablar.

Se manipulan las cosas en favor de la política, no se le da la voz al enfermo para hablar de aborto, de eutanasia, de los inicios y los finales de la vida. Nuestro país, que políticamente es una nación absolutamente reprobada en política y ética de política, no le da importancia, utilizan este tipo de discusiones para “jalar agua para su molino”, pero no por un interés fundamental de servir a la voluntad de las personas en cuanto al inicio de la vida y el fin de la vida.

  

El tema del aborto es fundamental, para algunos la vida se inicia desde el principio de la fecundación.

Los neurólogos o neurobiólogos nos explican que la instalación y el funcionamiento del cerebro empieza después de los tres meses de embarazo, es decir, cuando un embrión se empieza a convertir en persona, comienza a tener pensamientos, por así decirlo, para los científicos hasta que no se instalan funciones elementales del cerebro, que es aproximadamente a los tres meses, el aborto podría -no diría ser bienvenido- pero no sería un procedimiento grave, desde el punto de vista de que aún no hay funcionamiento cerebral. Ese es uno de los puntos en cuanto al aborto, pero hay mucho que hablar en favor o en contra de él, es un tema complicado del que se debe hablar.

En la Ciudad de México se protege a la mujer que desea abortar por decisión propia y no se le interroga el porqué, pero hay 18 o 17 estados del país donde por muchísimas circunstancias no sólo no está permitido, sino que se penaliza, como sucede en otros países del mundo, pero se permite si hay peligro para la vida de la madre, si hay malformación en el bebé o si fue producto de una violación. Sin embargo, hay también estados en México que quieren incluso negar esas posibilidades, es un tema complicado que atañe a la Bioética, que es de lo que estamos hablando.

 

Respecto al tema del suicidio, hay un alto índice de jóvenes que se suicidan.

De las razones o las sin razones del suicidio, hay un capítulo en mi libro Cuando la muerte se aproxima. Las razones sin razones para muchos del suicidio en diferentes edades son totalmente disímbolas, quién se suicida a los 80 años va a ser por una realidad propia de esa edad, a diferencia del suicidio de una persona de 16 o 17 años, no sé si haya aumentado la tasa del suicidio a nivel mundial, no estoy seguro, de jóvenes quizás sí, pero no soy experto en eso, pienso que sí.

Lo primero que no hay que hacer es decir: estoy a favor o estoy en contra del suicidio o de la eutanasia, no se maneja globalmente ese tema, creo que es importante cuando el que va opinar ha tenido la sabiduría de individualizar a la persona, de saber por qué pide la eutanasia, de saber por qué se suicidó, y ese es un arte. Individualizar al ser humano es un gran arte, no sólo el médico debe hablar al respecto, cualquier persona puede opinar respecto al suicidio, la eutanasia y el aborto: ¿quién es?, ¿por qué lo pide?, ¿por qué lo desea?, ¿por qué lo necesita?

 

¿México puede llegar a legalizar el suicidio asistido, como lo hizo Suiza?

Me encantaría decir que sí, pero no lo creo, soy escéptico, están adelantados años luz a nosotros, igual Holanda o los Estados Unidos, donde se permite el suicidio asistido en Oregón, Washington, Montana, Bermont y ahora California, en Suiza se puede hacer suicidio asistido. Es difícil tener confianza en nuestros políticos, que si algo tienen es una vacuidad cerebral importante, entonces dar un paso adelante desde el gobierno para que salga esto y tenga efecto, no, los políticos están interesados en la corrupción y en la impunidad, no en el ser humano, no en el mexicano, no creo que esto vaya hacia adelante lamentablemente.

  

El bien morir y la dignidad del enfermo

En el artículo Límites de la medicina (La Jornada, miércoles 8 de octubre de 2008), Arnoldo Kraus señala: “… La agonía, tema central de la ley y situación clave para pensar en el bien morir, la define el enfermo y la entiende quien la vive: no los médicos ni las leyes. El cuerpo es del enfermo, la vida es del enfermo, el dolor es del enfermo, la dignidad es de él. Si bien es cierto que el ensañamiento terapéutico existe, es más cierto que no se ejercería si fuesen los pacientes los que decidiesen hasta dónde seguir.”

Y en su artículo Pensar la muerte (El Universal, domingo 23 de abril de 2017), Arnoldo Kraus escribe: “Los impuestos del tiempo son impagables. Ahí está la vejez, la memoria que olvida, las piernas trémulas, las palabras inseguras. Con el paso de los años llegan enfermedades y después la muerte… Librar la muerte con dignidad es posible… la muerte es el evento más personal en la historia de cualquier ser humano y la muerte, por decisión propia, es la máxima expresión de libertad a la que puede aspirar el ser humano.”

Y cuenta la historia del español José Antonio Arrabal, que padecía Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y se suicidó de forma clandestina, señalando: “… tengo que adelantar mi muerte. Me indigna tener que hacerlo en la clandestinidad, solo. La falta de una ley de eutanasia me obliga a hacerlo.” Por ello, Arnoldo Kraus señala: “Su valentía debería servir para que en muchos países, incluyendo México, se legalice la eutanasia.”

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene-Mar 2017]

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