Entrevista con Mariana Ortiz, Directora del Centro de Evaluación Psicología del TSJCDMX

Por Luz García Martínez 

 

En las últimas décadas el concepto de la familia tradicional ha cambiado, hay un notable incremento en la cantidad de separaciones y divorcios, ¿qué acciones ha hecho el Tribunal ante estas situaciones?

El Tribunal ha hecho todo para estar preparado al ver cómo se ha reconfigurado el esquema de la familia. Con la tecnología, con los celulares, con las relaciones interpersonales cada vez más frías, más distantes, con otros propósitos, es otro proceso de cambio de la sociedad y, por supuesto que el Tribunal está tomando acciones, que es lo más importante, no es sólo prepararte, sino saber qué necesita hacer.

En la actualidad, las familias están acostumbradas a que todo se dé en forma inmediata, por ejemplo, te mandan un mensaje por whatsapp y puedes contestarlo en seguida, ya no existe la frustración por esperar; las relaciones se dan de manera más superficial, todo es inmediato, todas las repuestas son aquí y ahora. En ese sentido, el Tribunal ha sido sensible para dar en estos espacios un enfoque distinto para entender la problemática, el cómo estos cambios no se pueden dar de manera inmediata ni de manera individual, se tiene que tener el concepto general del esquema familiar, el esquema sistémico.

Somos casi 20 millones de habitantes en la Ciudad de México y áreas conurbadas, eso es un factor que hace que las circunstancias cambien en el enfoque familiar. No es gratuito que la mayor carga de trabajo, no sólo en el Área de Psicología, sino en todo el Tribunal, sea del ámbito familiar, representando casi el 80%. Esto es un reflejo de la problemática que se vive al exterior.

Hemos evitado, en la medida de lo posible, el acceso de cámaras, a tener videojuegos, a los teléfonos celulares, de tabletas digitales. Tratamos que no se dé en estos espacios, porque los padres, generalmente, tienen esas convivencias una vez cada ocho días, la mayoría una vez cada quince; entonces, convivir a través de estos dispositivos se convierte en una ‘no convivencia’. Sin embargo, en el proyecto se plantea utilizar la tecnología en un sentido positivo, hemos propuesto, en las cuestiones de interferencias parentales, que se haga uso de las computadoras para transmisión de videoconferencias.

Los lapsos de 15 días para que las niñas y los niños convivan con sus papás son largos y se pierden de muchas cosas importantes; por ello, la tecnología debe utilizarse para enlazar, para unir a estas familias. Con estas videoconferencias, las madres y los padres pueden ver a sus hijos, para que puedan actualizarse y no esperen ocho, quince días o un mes para convivir con sus hijos.

  

Ha comentado que el tiempo de espera para citas de terapias era prolongado, ¿a cuánto se ha reducido?

Antes, la agenda, entre las tres áreas que la conformaban, era de seis, ocho y nueve meses; y en el caso del INCIFO, tenían hasta un año de espera. Ahora la agenda en promedio, tanto en terapia para adultos, niños, niñas y adolescentes, no va más allá de dos meses.

En los tiempos entrega, en la integración de las periciales, se contemplan dos días para entrega por cada persona. Hablamos de que los procesos de respuesta para los juzgadores, una vez que vienen y hacen la evaluación, son más rápidos.

 

Hay casos de mucho tiempo con los que han trabajado, ¿cómo se lleva a cabo la evaluación, qué seguimiento se les da?

Tenemos casos con muchos antecedentes. Nosotros dependemos totalmente de los juzgadores, ellos saben en qué momento solicitar las periciales, el tratamiento psicológico, pedir la asistencia técnica de los psicólogos, puede ser el vencimiento de las periciales que son de seis meses, eso quiere decir que una vez que la familia viene realizarse el estudio psicológico, este puede vencer a los seis meses, entonces, el juzgador, al terminar este plazo, podría volver a solicitar otra pericial. Tenemos casos de antecedentes que tienen de dos a seis años, en donde se vuelve a solicitar algún tipo de apoyo, pero no en el proceso psicoterapéutico, curiosamente; han venido pacientes que ya pasaron por el proceso, sus hijos ya terminaron la terapia y regresan por voluntad propia a pasar otra vez por el proceso.

Vino un señor que le dijo a un juez: “…quiero volver a tomar la terapia, me sirvió mucho, quiero darle seguimiento, fui a otra terapia en el DIF, pero es muy diferente y quiero regresar aquí…”, le dijimos que no era posible, entonces fue con el juzgador y le pidió que nos los volvieran a mandar, el juez así lo hizo, y le contesté: “…discúlpeme, usted ya terminó su proceso terapéutico, le voy a tener que contestar al juez que usted ya vivió este proceso y no lo puede repetir, tiene que ser en otra institución pública o lo tiene que hacer usted por cuenta propia…”. En realidad, el proceso terapéutico que aquí se da impacta mucho en las personas, genera cambios profundos de estructura.

En las periciales, cuando es a petición de la autoridad judicial no tiene costo, porque el juez pide una prueba para tener más elementos, pero, cuando la evaluación psicológica es a petición de las partes y buscan descalificarse: “…es que la señora o el señor tiene problemas, trastornos psicológicos, que le hagan una prueba…”, tiene un costo de más de dos mil pesos por cada prueba pericial.

 

El Área de Psicología, como ha mencionado antes, es muy sensible; en general, dar un servicio público requiere de una vocación, ¿cómo se ha llegado a dar un servicio en el que los usuarios se sienten atendidos?

Hemos generado un cambio, me atrevería a decir -un poco con mis reservas-, pero cada paciente que han pasado por aquí, o de los consultantes en el área de niños, todos, sin excepción tienen que hacer una encuesta de salida, con la que evalúan si realmente esto les funcionó o no, cuáles son nuestras áreas de oportunidad, si se sintieron escuchados, si sintieron que fue un trabajo profesional. Eso nos ha ayudado a buscar la certificación, porque son estándares que se necesitan para poderte certificar. Requieres de esta retroalimentación del usuario para saber si la calidad de tu servicio es la que estas esperando lograr.

Nos hemos dado a la tarea, en este sentido, de respetar a las personas de manera individual, de generar una retroalimentación; los hemos llamado para escucharlos, esto nos ha hecho crecer, es como un feedback con el que haces conciencia, como en todas las áreas de este Tribunal en las que tienes oportunidades para mejorar y para crecer.

 

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene-Mar 2018]

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