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Entrevista con Álvaro Augusto Pérez Juárez, Presidente del TSJCDMX

Por Luz García Martínez

 

 

Los juicios orales, cambio trascendental de la judicatura en su historia

El TSJCDMX, uno de los poderes judiciales más grandes del mundo, ha intervenido en la implementación de soluciones legislativas a través de los canales correspondientes y ha permeado y cristalizado estas ideas en la legislación. Para Álvaro Augusto Pérez Juárez, quien el pasado mes de julio recibió la Medalla Manuel Crescencia Rejón, que le entregó la Institución Nacional para la Celebración del Día del Abogado, señaló que la implementación de los juicios orales es el cambio más trascendental de la judicatura en su historia.

“Los juicios orales no son la panacea, ni tampoco el mecanismo que resolverá todos los problemas, pero dan agilidad y legitimidad al Poder Judicial. A partir de las reformas de los juicios orales y su entrada en vigor, la justicia es bastante ágil. En justicia tradicional (considerando las materias civil, civil de cuantía menor, familiar, penal, penal de delitos no graves y justicia para adolescentes), en proceso escrito, el promedio de duración de los juicios es de 215 días naturales; en cambio, un juicio oral, en promedio, una vez que se realiza el emplazamiento, tarda aproximadamente 82 días naturales en resolverse, así, la oralidad es el futuro de la justicia en México y es obligación de los juristas estar preparados para los juicios orales.”

Con el Nuevo Sistema de Justicia Penal se efectúan a diario un promedio de 150 audiencias. Actualmente se cuenta con 20 juzgados orales, 20 salas de audiencias, una Unidad de Gestión Administrativa, una central de notificaciones procesales y una unidad de apoyo tecnológico.

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¿Qué es la oralidad?

La justicia oral existe en el mundo y en otras partes a nivel local. La oralidad es el sistema de justicia que siempre debió darse, ¿por qué digo esto?, coloquialmente, cuando doy una charla o estoy con los estudiantes les pregunto: ¿qué aprendieron primero: hablar o escribir?...

 

Hablar…

Claro, todos contestan exactamente lo mismo, es una situación connatural del ser humano, la comunicación, hoy por hoy es verbal, ahorita estamos hablando, usted ocasionalmente escribe y toma notas y en el mundo, tanto en el sistema anglosajón como en el sistema romano germánico, no hay procedimientos ni absolutamente orales ni absolutamente escritos.

Una de las principales ventajas del nuevo sistema de justicia es la cercanía de la justicia a los justiciables, ésa es la diferencia fundamental: que el justiciable tenga acceso directo a quien le solucione el problema y la sociedad sea quien controle que la justicia se aplique adecuadamente, así, con esta cercanía la justicia muestra un rostro más humano.

 

¿Por qué es importante que el indiciado y la víctima conozcan estos derechos y cómo hacer que el Tribunal acerque estos conceptos a la ciudadanía para ser verdaderamente partícipes de la justicia?

Efectivamente es un punto muy importante. Hay que recordar que, tanto la sociedad civil, como las autoridades, debemos participar en este tema. Como todo sistema penal reitera cómo hacerlo, cómo generarlo, hay que darlo a conocer, señalar las diversas partes que intervienen en el sistema y ver que funcione de manera integral.

Ya basta de repartir culpas, independientemente del sistema de justicia, a la sociedad lo que le interesa, es que se le dé resultados. No le interesa quién es el que puede incurrir en alguna falla, porque si falla alguna de las partes, pues falla el sistema y al final fracasa la sociedad, entonces tenemos que ponernos a trabajar todos los que intervenimos en la aplicación cotidiana de este nuevo sistema de impartición de justicia en materia penal.

En primer lugar, quien deba investigar, que esté capacitado y preparado para ello; quien tiene la cuestión relativa a la procuración de justicia, que cuente con la capacitación, preparación y con los conocimientos necesarios para presentar adecuadamente los casos; quien tiene la responsabilidad de impartir justicia, que es el Tribunal, capacitarse también en este tema.

Nuestro Instituto de Estudios Judiciales ha dado capacitación a más de tres mil servidores públicos en el nuevo sistema de justicia, es decir, hay que ocuparnos en lo que nos corresponde y quien tenga que ejecutar las resoluciones de los jueces, las sentencias, que las ejecute y las realice de manera adecuada. Si cada uno hace su tarea, el sistema funciona en beneficio de la sociedad.

 

Usted comentó que hace falta una difusión importante y que los paradigmas del sistema tradicional se rompan, que se entiendan por la sociedad, por los órganos jurisdiccionales y por el foro, de que este nuevo sistema es en beneficio de quien es el único interesado: el justiciable.

Así es, y esto viene a recopilar lo antes señalado: es importante que en la democratización de la justicia se logre esa cercanía a través de los resultados. Lo que legitima a los poderes judiciales son sus resoluciones, que en un altísimo porcentaje son confirmadas por la Justicia Federal.

Las resoluciones que se emiten tienen mucha supervisión, revisión y control. Lo que emite un juez es susceptible de revisarse por una sala, la sala que corresponde al propio Tribunal, y el actuar de esa sala también lo revisa el Poder Judicial Federal, es decir, es una decisión vista desde diferentes perspectivas y ámbitos de competencia. Cuando se da una resolución, ésta ha sido revisada por diversas instancias.

 

¿Cómo se ha socializado la reforma del sistema penal con la Suprema Corte de Justicia de la Nación y con instancias educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México y los colegios de abogados?

La socialización de la reforma implica que cada quien asuma su responsabilidad, pero en la sociedad, en su conjunto, están inmersas las universidades que tienen que reestructurar la formación universitaria, sus programas y dar nuevas habilidades a sus estudiantes: aspirantes a licenciados en Derecho, jueces, magistrados y litigantes para que cuenten con las herramientas necesarias para hacer vigente el Estado de Derecho y puedan actuar adecuadamente en el manejo del nuevo sistema adversarial.

Es decir, en este nuevo escenario, el cambio de paradigma no es sólo un cambio procesal, sino, que, contempla la integración de diversas disciplinas de la vida judicial y la formación de profesionistas en diversas áreas del conocimiento.

 

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene-Mar 2018]

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