Entrevista con Álvaro Augusto Pérez Juárez, Presidente del TSJCDMX

Por Luz García Martínez

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Álvaro Augusto Pérez Juárez nació en el municipio de Amecameca, “lugar donde visten con camisas de papel”, Estado de México, el 11 de junio de 1960. La palabra originalmente fue Amaquemecan, proviene del idioma náhuatl, sus raíces son los vocablos amatl (papel); queme (señalar o indicar) y can (lugar). Por lo tanto, Amaquemecan significa "el lugar donde los papeles señalan o indican".

“La acepción más conocida y precisa es la primera. Mi niñez pasó en Amecameca, tranquilo lugar de provincia, de paisaje esplendoroso con los volcanes Popocatépetl (cerro que humea) y el Iztaccíhuatl (mujer blanca), en aquel entonces todavía no hacía erupción “el Popo”-sonríe-, después empezó a tener actividad a la cual yo llamo eufemísticamente: “algunas exhalaciones”, así es como recuerdo mi infancia en ese lugar. Soy mexiquense por nacimiento, donde cursé mis estudios de primaria hasta el bachillerato, en la Escuela Preparatoria de Amecameca, dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de México.”

Siempre le ha gustado la enseñanza, que ha ejercido durante más de 30 años, empezó a dar clases en la Escuela Preparatoria de Amecameca con las materias de “Lógica” y “Corrientes Filosóficas”, que ganó por oposición en la propia universidad. Ha ejercido la docencia en la Unidad Académica Profesional de Amecameca, que en aquel entonces era una unidad dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de México, también en la Universidad Autónoma del Estado de México, en el Instituto de Estudios Judiciales del TSJCDMX, el Instituto de Ciencias Jurídicas de Estudios Superiores, en la Facultad de Derecho y la División de Estudios de Posgrado de la UNAM.

Considera que la cátedra es importante porque: “En primer lugar, nos mantiene vigentes, más aprende el que enseña, y eso nos obliga a estar actualizándonos, el contacto con los alumnos es totalmente formativo. Las inquietudes, los debates que los propios alumnos plantean en clase, nos ayudan a madurar ideas y a ver nuevas ópticas de los problemas. En segundo lugar, la cátedra es importante, porque en ocasiones venimos arrastrando la solución de los problemas de manera tradicional y olvidamos aspectos de que el problema también se puede dilucidar a partir de nuestros alumnos: su inquietud y su ansia del saber nos permite que se pueda obtener una nueva visión de un problema social.”

Apasionado de la comida mexicana, de leer, de caminar, del cine, del baile, de pequeño le gustaba mucho salir a la calle a jugar futbol y las canicas, que, casi siempre, ganaba a los demás niños, o jugar en un pequeño riachuelo de agua corriente, limpia, rodeado de mucho pasto y cercano a su casa situada en la Avenida Hidalgo, donde vivió su infancia.

 

¿Cómo surge su interés por la abogacía?

Un poco por tradición familiar, provengo de una familia de abogados, pero también por convicción propia, en algún momento tuve interés por alguna ingeniería o ciencia de la salud, ya que el abogado y el médico resuelven problemas de diferente índole y los dos sirven a la sociedad. Sin embargo, en la etapa final del bachillerato lo que me llamó la atención fue la abogacía y vine a la Ciudad de México a estudiar en la Universidad Iberoamericana.

 

 

¿Por qué elige finalmente la abogacía?

¡Muy buena pregunta!, repito, porque se resuelven problemas, hay un contacto directo con las personas, la actividad del abogado es interesante, es una situación que me liga a la sociedad y puede ser determinante e importante en un mundo micro o en un mundo macro. Para las personas del micro es el problema personal, es el problema más importante del individuo porque en él está involucrado su patrimonio, su libertad, o bien, las relaciones de carácter familiar, entonces ¿qué hay más importante para una persona que ese entorno?

En el aspecto macro las cosas también tienen una trascendencia importante, me refiero a aspectos legislativos, a aspectos que finalmente la técnica jurídica y el Derecho resuelven: problemas reales, problemas históricos y que consideran soluciones justas a estos problemas, que se dan y que trastocan la colectividad, trastocan el aspecto social e inciden en aspectos de la sociedad de manera global. Ambos son importantes, pero con diferente óptica, tamiz y circunstancias, como diría el filósofo español José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo.”

 

¿Cómo inicia su carrera en el Tribunal en agosto de 1989 como Secretario Proyectista de la Cuarta Sala?, ¿por qué el interés de ingresar al Tribunal?

Comentaba que en el microcosmos, el problema del Derecho, en cuanto a la relación interpersonal concreta, una de las labores más importantes y determinantes en la solución de conflictos específicamente se da en el Poder Judicial, entonces, cuando tengo la oportunidad de colaborar en esta actividad como Secretario Proyectista de Sala en materia Civil, me doy cuenta de la trascendencia que tiene la función jurisdiccional, podría usted decir, bueno, qué no se había dado cuenta de la trascendencia antes si me lo acaba de platicar, sí, lo único es que desafortunadamente el litigante conoce el lado externo del Tribunal, no conoce lo que implica la resolución de una controversia hacia el interior, hacia la maquinaria del propio Poder Judicial.

 

 

[DIRECTUM TSJCDMX Sep-Nov 2017]

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