Entrevista con Rigoberto Ávila Ordoñez, Director del IAAM

Por Luz García Martínez

 

 

Hubo el programa “Prepa Sí”, donde los jóvenes apoyaban a los adultos mayores.

Parte del proceso del envejecimiento tiene que ver con la integración, y si no hacemos una educación y una interacción generacional, difícilmente se podrá dar dicha integración. Con el Programa de Estímulos para Bachillerato Universal (Prebu) Prepa Sí, desarrollamos iniciativas y cursos de sensibilización alrededor de la película El comienzo del tiempo del director Bernardo Arellano, que trata sobre la relación intergeneracional del nieto que está con una actitud muy reacia hacia los abuelos y de cómo se va dando esta interacción. Las áreas de geriatría y gerontología del IAAM han impartido pláticas de sensibilización a los jóvenes.

También hicimos en el Jardín de Adultos Mayores (con la participación del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia de la Ciudad de México), el Primer Torneo de Ajedrez de Personas Mayores, Intergeneracional, para que hubiera interacción con los mayores que son excelentes ajedrecistas, fue una interacción bellísima porque era estar uno y otro al lado de la mesa, aprendiendo de sus jugadas, de sus circunstancias.

Esto es importante, ya que el reconocimiento hacia las personas mayores comienza desde la niñez, la adolescencia, la juventud y en la vida madura de las personas, es esencial crear una sociedad inclusiva que avance no sólo físicamente, sino en el aspecto emocional, intelectual y productivo, ya que es la mejor prevención para las enfermedades vinculadas a la edad.

El ser viejo no es equivalente a ser una persona con imposibilidad de integración, es una etapa de la vida que sigue un proceso donde la integración y la participación siguen siendo importantes en el contexto de la sociedad y, también, cuando hay círculos de fragilidad y de postración de los adultos mayores, es relevante el tema de las personas cuidadoras.

 

Curso para cuidadoras y cuidadores de adultos mayores
Curso para cuidadoras y cuidadores de adultos mayores

 

Las personas cuidadoras de los adultos mayores

A nivel internacional, el cuidado es uno de los derechos humanos, es la acción social dirigida a garantizar la supervivencia social y orgánica de las personas que carecen o han perdido la autonomía personal y que necesitan de la ayuda de otro para realizar los actos esenciales de la vida diaria.

 

En su mayoría, el desgaste es precisamente entre los familiares que se pelean por no tener tiempo para cuidar a los adultos mayores y contratan a cuidadoras.

Junto con la Secretaría del Trabajo y Fomento del Empleo, hemos desarrollado el Programa de Capacitación para personas que son cuidadores de adultos mayores, con el objetivo de que les brinden asistencia, sean capaces de resolver necesidades y actividades cotidianas, identificar y evaluar de forma básica la problemática social, funcional y nutricional que afecte la salud y funcionalidad de una adulta o adulto mayor.

Los adultos mayores comienzan a tener pérdidas de funcionalidad: entre los 68 y los 75 años, el índice de funcionalidad es de alrededor de un 60%, contra un 40% que tiene alguna disfuncionalidad; no hablamos de una discapacidad o de una postración, sino de algún tipo de disfuncionalidad al ver, al oír, sin embargo, hay muchas personas a las que como dice el dicho: “no le duele nada”.

De los 76 a los 80 años, el índice de funcionalidad se invierte. El promedio de vida en la Ciudad de México es de 76.2 años y, de este proceso se da una disminución, sobre todo de los decesos. De 330 mil, bajan a cerca de 200 mil; las mujeres viven más, alrededor de los 78 años, los hombres vivimos alrededor de 76 años. Entonces se da una inversión, al 60% le duele algo y el 40% es el que se mantienen en un ámbito de cierta funcionalidad, conforme se tienen 80 y 90 años, son prolongados y acelerados los procesos de disminución de capacidades.

Se entra en procesos de discapacidad. Un sector necesita de apoyos de personas para que les ayuden en las actividades de la vida diaria: ayuda para caminar, para hacer sus compras, para cocinar sus alimentos, para asearse, para mantener su casa, su habitación, para lavar su ropa, para el cuidado de su persona.

Ahora bien, la responsabilidad de ser las personas cuidadoras dentro de las familias, casi en un 90% se les queda a las mujeres, es una cuestión muy marcada que culturalmente buscamos transformar y en estos cursos se han capacitado también a los hombres como personas cuidadoras.

En casos con procesos de demencia, que es en alrededor del 8%, con el Alzheimer sobre todo, esto colapsa a las familias que no saben qué está pasando, o bien, por problemas de los accidentes cerebrovasculares, se dan estos procesos en los cuales se necesita una capacitación especializada para el cuidado de las personas mayores.

Estos cursos se imparten dos veces a la semana durante dos meses y medio para que no descuiden a sus personas cuidadas. Hay también una vertiente para capacitar a personas jóvenes, porque para el grado de proceso de envejecimiento que está teniendo la ciudad es importante la creación de espacios y cooperativas de gente que tenga la capacitación y la certificación como personas cuidadoras. Se han capacitado a más de 1,500 personas y están en marcha 300 más.

En una conferencia que hizo el Instituto Nacional de Geriatría, de la Secretaría de Salud Federal invitaron a ponentes de diversos países que tienen avanzadas las políticas públicas para hacer vigentes los derechos hacia las personas mayores. Un cuestionamiento que aparecía en los paneles era: “¿Cuál es la perspectiva?”, la perspectiva es por supuesto mantener los presupuestos del gobierno donde existe esto, pero lo fundamental es que la sociedad se prepare para el proceso de envejecimiento, es la única forma.

El encuentro se llamaba Encuentro México-Japón, el Proceso de Envejecimiento; y decían que la única manera en que una sociedad puede afrontarlo es preparándose, y creo que la clave de lo que hemos venido platicando aquí es la educación y la preparación de una ciudad, estoy hablando la Ciudad de México, para ser capaz de sostener los presupuestos. En esta la ciudad se dedican casi 7 mil millones de pesos al año para el sostenimiento de la pensión alimentaria que es de 1,132.35 pesos mensuales para cada una de las 520,002 personas. Estamos hablando de casi alrededor del 3.5% al 3.7% del presupuesto de la ciudad dedicado a esto, y que se ha mantenido.

Reitero, las políticas públicas tienen que ir acompañadas con los presupuestos respectivos, y si no hay el compromiso de ello se vuelven letra muerta. Junto con la educación, junto con la maduración de la sociedad tenemos que tener presente lo que tiene que ver con las políticas públicas debidamente presupuestadas.

 

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene-Marzo 2018]

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