ENTREVISTA CON LA DRA. SILVIA CRUZ MARTÍN DEL CAMPO / Farmacobiología y Toxicología

Por Luz García Martínez

 

“En este confuso y tramposo presente, defender a los jóvenes de los daños casi siempre irreversibles de la droga, es una tarea sobrehumana”. 

Mario Benedetti. Memoria y esperanza. Un mensaje a los jóvenes. 

 

 ¿Por qué le interesó realizar estudios sobre este grave problema de salud pública que afecta no solamente a México, sino a otras naciones? 

Desde el punto de vista de la investigación es un tema sumamente interesante y un reto que implica entender no sólo el funcionamiento del cuerpo humano, sino también las sustancias que lo modifican. Las drogas producen daños a corto y a largo plazo. Esto tiene implicaciones importantes para el individuo y la comunidad, lo que lo vuelve un problema más relevante. Las personas que trabajan en las áreas de investigación, prevención y tratamiento de las adicciones tienen que moverse en una interface compleja que requiere tanto del conocimiento del funcionamiento del Sistema Nervioso Central y los efectos de las drogas, como de los factores que modifican sus efectos, tales como la edad, el género, el entorno social, etc. 

Vivimos un momento particular porque la gente está interesada en el tema de las drogas y muchos profesionales hablan de él, pero falta la integración de los conocimientos y el intercambio entre las personas que tienen algo que decir. Por un lado, está la parte biológica o funcional que se refiere a entender a las drogas como sustancias que tienen una estructura química compatible con moléculas fundamentales para el funcionamiento del cerebro, y que al unirse producen consecuencias fisiológicas más o menos predecibles. Por otro lado, está el interés que tiene la sociedad de convivir de la manera menos nociva con estas sustancias. Con frecuencia hay mucha ideología y poca fisiología en la discusión. Es necesario balancear los diversos puntos de vista.  

En los debates actuales acerca de las diferentes posibilidades de regulación de la venta, posesión y consumo de sustancias psicoactivas es necesario tener presente que todas las drogas, legales o ilegales, afectan el funcionamiento del organismo, y de manera especialmente importante, el de los adolescentes. Este es uno de los mensajes que hay que dejar claros. El sistema nervioso en desarrollo es más vulnerable a los efectos de las drogas. Puede hablarse en términos de regulación en un sentido u otro, pero esta discusión se refiere a adultos, no a menores de edad. 

Me ha tocado hablar con jóvenes de secundaria que consideran que el estatus de legal le quita el riesgo fisiológico a una sustancia. Legal o ilegal, al organismo le da igual, si tenemos seis millones de muertes al año asociadas al consumo de tabaco es porque produce daños a la salud independientemente de su estatus. De esas personas 600 mil no fumaron, pero murieron a causa del tabaquismo pasivo. Estos datos deben impactar las políticas públicas para convivir de la mejor manera con las sustancias, independiente de su condición, regulación y momento histórico. 

Hay buenos ejemplos en ese sentido, el establecimiento de lugares libres de humo de tabaco se fundamenta en que incluso sin fumar la nicotina y el humo del tabaco nos hacen daño. Algo parecido pasa con alcohol. Aun si es aceptable beber con moderación entre adultos, los gastos en salud pública por los problemas asociados al consumo excesivo de alcohol son enormes. Las políticas públicas deben estar orientadas a impedir que las personas manejen cuando hayan bebido, y así evitar que pongan en peligro su vida y la de los demás. También es necesario intervenir para que los menores de edad no adquieran y consuman alcohol. Desafortunadamente en este momento en México el consumo entre jóvenes es cada vez más alto, y la edad de inicio cada vez más baja.

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene – Abr 2015]

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