Entrevista con Mariana Ortiz, Directora del Centro de Evaluación Psicología del TSJCDMX

Por Carlos García

Mariana Ortíz Castañares Castañares, Directora de Evaluación e Intervención Psicológica para Apoyo Judicial del TSJCDMX
Mariana Ortíz Castañares Castañares, Directora de Evaluación e Intervención Psicológica para Apoyo Judicial del TSJCDMX

  

“En la unificación de la Dirección de Psicología se integraron las Áreas Periciales de Psicología y Psiquiatría Forense del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INCIFO), la Unidad de Asesoramiento Psicológico, la Subdirección de Evaluación -que pertenecía al Centro de Convivencia Familiar (CECOFAM)- y la Unidad de Terapia para Adultos. Se hizo reingeniería en procesos, en estandarización de las pruebas y en actualización. Al conformarse la dirección, el equipo de recursos humanos se analizó perfil por perfil, para que de acuerdo a la especialidad, maestría o doctorado, el personal estuviera en el área en donde pudieran desarrollar y potencializar sus capacidades. El propósito de unificar las áreas le ha dado solidez. Antes una pericial del INCIFO era distinta a una pericial de la Subdirección de Evaluación o a una pericial de la Unidad Psicología Parental, ahora no hay discrepancias porque todas van en un mismo sentido”: señaló en entrevista con DIRECTUM TSJCDMX, Mariana Ortiz Castañares, Directora de Evaluación e Intervención Psicológica para Apoyo Judicial del TSJCDMX.

El Área de Psicología es grande y se ha hecho cada vez más importante. El 85% de la carga de trabajo se enfoca en los dictámenes del Área de Evaluación, que es la que tiene más antecedentes históricos: empezó en el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO), donde se elaboraban estos dictámenes, que son los perfiles del padre o la madre, del custodio o del no custodio, que también pueden ser tíos, abuelos o vecinos. En el Área de Evaluación recae el mayor peso de trabajo, y es en dónde se extraen estos perfiles para identificar quién tiene más habilidades parentales, y determinar cuál es la mejor alternativa para la guarda y custodia de las niñas y los niños.

Después, está la Asistencia Técnica a Salas y Juzgados, donde un psicólogo interviene de manera activa con los juzgadores, casi siempre es cuando alguna niña o niño hace uso de la voz en las audiencias y expresa cuál es su sentir sobre la problemática, y qué desea.

El Área Terapéutica es la más reciente, cuenta con un equipo preparado con orientación clínica actualizada y está creciendo, derivado de que muchos de estos procesos tienen su origen en el conflicto entre los padres que no se logran poner de acuerdo en lo más indispensable, ya que no hay un canal de comunicación asertivo, existen rencores, resentimientos y situaciones atoradas emocionalmente, para ello se previó esta área.

Cabe destacar que al Tribunal le han dado apoyo instituciones públicas como el DIF y el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, pero como están saturados, es prácticamente imposible que asignen una cita próxima (se prolonga de siete a nueve meses una sola sesión terapéutica); por ello, los jueces y los magistrados, al advertir que estos procesos eran largos, crearon este espacio, que es dinámico, es sistémico, con una orientación cognitiva conductual, racional, emotiva: es una terapia breve para padres y madres, cuyo objetivo es sensibilizarlos respecto a la problemática que viven.

 

¿Qué realizan respecto a las interferencias parentales?

Sobre el problema de las interferencias parentales, sensibilizamos a los padres y a las madres sobre la convivencia, para que sepan qué es lo más conveniente para el sano desarrollo psico-emocional de sus hijos. Todo ser humano crece bajo una estructura de familia, donde la madre y el padre se complementan para generar una estructura psico-emocional fortalecida, cuando se carece de alguna de estas figuras, se crece con muchas deficiencias, es como crecer sin un brazo, sin una pierna, sin un ojo o con una parálisis. Desafortunadamente, por cuestiones personales, estas madres y estos padres no hacen conciencia del enorme impacto que esto representa para sus hijos en un futuro.

Además del proceso terapéutico, hacemos un trabajo de coaching: aquí tenemos a la mamá y al papá, les damos 10 sesiones divididas, una vez a la semana. Cada quien tiene su espacio y puede dar, desde su perspectiva y sin conflictuarlos, su postura. Lo que hacemos es invitarlos a que juntos tengamos en este espacio una plática que no tiene fines jurídicos ni legales, sólo tiene la intención de abrir canales de comunicación asertivos entre ellos, porque muchas veces ni siquiera se ven a los ojos o se llaman por su nombre: es la ‘señora’ y el ‘señor’, es decir, se descalifican absolutamente por todo, se van al pasado como tratando de encontrar en esos antecedentes razonamientos lógicos del conflicto

Les ponemos tareas de acercamiento para establecer un canal de comunicación, hacemos un trabajo psicoterapéutico, que es, además, en donde -estoy convencida- se da el cambio. Esa es la parte de psicoterapia para adultos.

Lo más reciente es la psicoterapia para niñas, niños y adolescentes. El enfoque es más profundo, con terapias individuales de 14 sesiones, más dos sesiones de entrevista con la madre y con el padre. Con el proceso comenzamos a ver algunas situaciones manifiestas o latentes sobre violencia psicológica, violencia intrafamiliar, interferencias parentales, supuestos abusos sexuales, en fin, problemáticas diversas. Tenemos encuentros con los padres donde hablamos de sus hijos, eso ha generado un cambio de enfoque, pues conocemos sus nombres, sabemos su vida, podemos, inclusive, empatizar en algunas cosas, y ellos se sienten realmente escuchados, han encontrado en estos espacios un lugar de encuentro, de plática, de negociación y de comunicación.

En los casos más graves que tenemos de Síndrome de Alienación Parental hemos desarrollado un proyecto de intervención con niños que sufren interferencias parentales. Aquí lo que se hace es, de manera particular, con un diseño de programa bien establecido, cada niña, niño y adolescente tiene una historia particular, única; entonces, de acuerdo al avance que se tiene con los terapeutas, vamos determinando qué tan conveniente, o no, es tener acercamiento con la madre o con el padre que está siendo objeto de interferencia parental. Ese ha sido el mayor avance que hemos tenido en el área, porque los niños realmente resignifican su conflicto, se salen de la problemática, y hacen responsables a quienes lo son: los padres.

 

¿A qué personas atienden?

Las personas que atendemos son de toda índole: para evaluación, asistencia técnica, terapia para adultos, niñas, niños y adolescentes. Hemos tenido éxito pero también casos que no han sido afortunados, pero éste sólo es el inicio del proceso terapéutico. Es importante señalar que aquí son enviadas las personas bajo un mandato judicial, no porque ellos consideran que requieren un apoyo psicoterapéutico, que quieren cambiar y buscan esta ayuda.

Así, el enfoque es distinto, porque es un mandato judicial el que los obliga a venir, eso lo hace restrictivo y el comienzo siempre es difícil, dicen: “…Yo vengo por una orden judicial, no porque realmente me dé cuenta de que necesito hacer un cambio en mi vida...”. Eso nos limita porque a la hora de ver los beneficios del proceso terapéutico, si no están convencidos de que lo necesitan, oponen resistencia y no surte el efecto que debería. Sin embargo, con estrategias y técnicas psicológicas, esas resistencias van disminuyendo para tener buenos resultados.

Por otra parte, hay casos desafortunados donde la interferencia parental es muy grave, por ejemplo, en niños que han sido aleccionados y han escuchado una historia reiteradas veces, la historia en la que pudieron haber sufrido algún acto de abuso sexual, violencia, abandono -eso es algo muy común-, y es difícil romper con un esquema en el que tenemos adolescentes que han crecido con esta historia.

Tuvimos el caso de una madre que le dijo a su hijo: “…la verdad, la verdad… tu papá nunca te tocó, lo tuve que decir porque el abogado me lo sugirió, y, pues, lo siento mucho…”. Para un adolescente confrontar una situación así, es brutal, pues ha crecido con la imagen distorsionada de su padre, y es él quién le da su soporte psico-emocional. Es difícil trabajar con ese tipo de casos, pero lo hemos logrado. En esta situación, para que la señora aceptara, tuvo que hacer un proceso de elaboración, se perdonó y pudo decírselo a su hijo.

Sin embargo, no todos los casos son positivos, hay algunos muy difíciles del Síndrome de alienación parental, donde la historia se la saben de memoria y se la han repetido tantas veces que la hacen cierta: “Ellos sufrieron de abandono o de violencia o de abuso sexual”, la hacen suya y es difícil que puedan interactuar o tener algún tipo de acercamiento con su madre o con su padre, sin embargo, la mayoría hace un gran esfuerzo.

Estos espacios se pedían a gritos por la sociedad, son espacios dignos, acondicionados con material adecuado y especializado para los procesos psicoterapéuticos, lúdico (no son juguetes), se cuenta con literatura, tarjetas de preguntas, material que tiene que ver con el aspecto psicológico.

También contamos con la Cámara de Gesell, una habitación acondicionada para observar la conducta en niños sin ser perturbados o que la presencia de una persona extraña cause alteraciones, que ha sido un enorme refuerzo para nosotros. Cuando se tienen casos muy complicados los podemos supervisar desde atrás, no sólo el terapeuta con el niño y el co-terapeuta, también se hace un trabajo de análisis de nosotros, de los responsables, del trabajo en equipo, se hace mucha supervisión. Contamos con todos los aditamentos, los materiales y los espacios para hacer un trabajo profesional.

 

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene-Mar 2018]

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