RAFAEL CAUDURO 

 

“Pues ahora ya llevan los mexicanos a sus cautivos al rumbo de Yacacolco. 

Se va a toda carrera, y ellos resguardan a sus cautivos. 

Unos van llorando, otros van cantando, otros se van dando palmadas en la boca, como es costumbre en la guerra. 

Cuando llegaron a Yacacolco, se les pone en hilera, en filas fueron puestos: uno a uno van subiendo al templete: allí se hace el sacrificio. 

Fueron delante los españoles, ellos hicieron el principio. Y en seguida van en pos de ellos, los siguen todos los de los pueblos (aliados de ellos). 

Cuando acabó el sacrificio de éstos, luego ensartaron en picas las cabezas de los españoles; también ensartaron las cabezas de los caballos. Pusieron éstas abajo, y sobre ellas las cabezas de los españoles. Las cabezas ensartadas están con la cara al sol.” 

Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista. 

Miguel León Portilla. 

 

La obra de Rafael Cauduro es simplemente descomunal, latente, con murales que presentan una realidad hiriente, desbordante, y la naturaleza del ser humano en un clamor por la justicia. Sobre el muro que da inicio a la obra, con letra manuscrita del propio artista, en tinta azul está el siguiente texto: 

 

En la historia de la justicia hay varios tipos de historias; una más constante y permanente, la historia de sus limitaciones, fallas y problemas no resueltos.  

Seguiremos buscando y exigiendo justicia –es decir: La Justicia seguirá teniendo historia, mientras exista un caso en el que por tardanza o papeleo se niegue justicia a alguien, mientras se torture para tener confesión; mientras se den homicidios no resueltos, juego de azar donde cae quien carece de defensa mientras el derecho no frene la represión y la violencia…  Esta historia –de fondo- es la más importante.  

El espacio es determinante en la estética del proyecto; la estructura de la escalera acentúa conceptos como ascender y descender en una mecánica elíptica, da tres niveles para su uso conceptual e invita a mejorar la relación: inframundo, tierra, cielo, sótano, primer piso, arriba. 

El ejercicio de la contemplación será cinético. El contemplador debe moverse para una observación integral de cada parte del mural, al verse interrumpida por pisos y barandales, se da especial atención a la visión cercana y a la deformación visual a que fuerza el espacio. 

tzompantli2

Nuestra historia comienza aquí en el sótano –inframundo- donde nos recibe un Tzompantli: altar de cráneos de los sacrificados, generalmente criminales, cautivos de guerra, con el fin de honrar a sus dioses. Ahí mismo: “Procesos Viciados” y “Violación”. 

En el primer piso: “Homicidio”, “Tortura para sacar declaración” y “Secuestro”. 

En la parte superior: “Cárcel” y “Represión” con imágenes de ángeles justicieros que son granaderoscelestiales y se relacionan con los “Represores uniformados” pintados en las ventanas. 

Esta historia –de fondo- es la importante: revela lo que queremos evitar con la justicia, su razón de ser, la esperanza que la anima y es la historia que presento en estos muros. 

 Y sí, la historia de Un Clamor por la Justicia, nuestra historia comienza aquí, en la planta baja del edificio de la Suprema Corte, en el sótano, en el inframundo, con el Tzompantli o altar de cráneos, el espacio de sacrificio prehispánico que simboliza el triunfo de la guerra, con unas 200 calaveras hechas de fibra de vidrio. El tema de la muerte, rito inicial que recibe al espectador, y el lugar por donde pasan todos los días los Ministros de la Suprema Corte, los más altos jueces de la Nación. 

 

El artista inició la obra con una base de la cultura que nos antecedió: el mundo prehispánico, y no encontró “otro motivo más fuerte que el Tzompantli, estructura que impacta fuertemente, desgarradoramente. ElTzompantli, que recibe al visitante, representa la matanza del enemigo para colocar los cráneos como una advertencia”. 

 Así, en Un clamor por la Justicia. Siete Crímenes Mayores, -refiere Cauduro- “llegamos del Tzompantli, que es nuestro México profundo, a los ángeles que trajeron los españoles, que están hasta arriba del edificio… Recuerdo que me decían: “¿Cómo crees que te van a dejar poner eso en la Suprema Corte?”, y yo respondía: “¿Por qué no?”, es recordarte eso; bajo, subo y me acuerdo, eso es también una parte del arte, ¡si eres tan terco que te ponen eso ahí y no lo usas…!”

 Por Luz García Martínez

[DIRECTUM TSJCDMX Dic 2015 – Ene 2016]

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