ROBERTO DE LA TORRE 

 

En la pieza de Harina y Epazote, en el área de deshidratación hay varios detalles del epazote, y el jardín hidropónico muestra la belleza de la planta. En el almacén está la harina: se utilizaron para la muestra más de cuatro toneladas, pero el área principal es la de producción, medición y empaque. Uno de los objetivos primordiales del proyecto fue la distribución del consumo de los paquetes de harina y epazote. 

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…el 27 de febrero de 2011, a las siete de la noche, la banda sinaloense “Valle del Grullo”, entró con el sonido de la tambora, junto con adultos, jóvenes y niños que recorrieron la muestra Harina y Epazote, mientras otros formaban largas filas para obtener un vaso de tequila y mezcal. En la nave principal del Ex Templo, todo era observado por un hombre alto, de bigote, botas negras, chamarra de cuero, lentes y sombrero, que parado, tras un amplio ventanal en la parte superior del edificio, vigilaba cada paso, cada movimiento de los trabajadores que, en 12 mesas, durante más de seis horas al día, pesaban en una serie de básculas, envolvían en cintas canela, empaquetaban en hojas de periódico y acomodaban la producción de Harina y Epazote, a manera de paquetes de cocaína y mariguana. 

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Al fondo, junto a un gran espacio cubierto de periódicos, donde hay una gran tarima con epazote en proceso de secado, y paquetes de 250, 500 gramos y de un kilo de harina, un pequeño escritorio con una lámpara iluminaba en las penumbras hay un joven de no más de 17 años, sonriente, muy sonriente, junto con otros jóvenes que adquirían los paquetes: el primero recibía grandes fajos de billetes de juguete, de 500 pesos, estaban notablemente entusiasmados, como si alcanzarán la gloria, y recordé algo dicho por Roberto de la Torre: “Con mi obra no quiero decir que el narcotráfico sea bueno o malo, simplemente mi intervención busca ser el reflejo de lo que sucede en varias zonas de México, la gente al no tener un trabajo digno, decide sumarse a la industria del narcotráfico.” 

Decidí recorrer la instalación, de pronto mi mirada se detuvo, en una pared que mostraba el rostro del sinaloense Jesús Malverde, “El Santo de los Narcos” que pareciera mirar con desafío ésta latente realidad: el narcotráfico en nuestro país da empleo a entre 500 mil y un millón y medio de personas, la mayoría labora en el cultivo y trasiego de drogas. Expertos señalan que tres millones de mexicanos son adictos a drogas duras como la heroína y cocaína, siendo los inhalantes y la mariguana las drogas de mayor consumo. Los jóvenes consumidores tienen entre 12 y 17 años de edad…

 Escrito por Luz García Martínez

[DIRECTUM TSJCDMX Ene – Abr 2015]

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