MINISTRO JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ 

 

Ministro José Ramón Cossío Díaz, ¿qué hizo efectivamente en el Porfiriato la Suprema Corte y también qué no hizo, factores que pueden estar presentes en el momento actual? 

La Corte, como prácticamente todos los tribunales, tuvo un efecto de legitimación, de racionalización, de ordenación, del estatus quo político, social y económico. Fue una Corte que no tenía (ni por las características de los ministros designados, ni por sus atribuciones, ni por las posibilidades que los recursos políticos le daban), la capacidad de incidir directamente sobre la vida política, sobre la distribución de la riqueza, sobre la protección a las personas, no sólo en sus derechos más básicos, sino en la forma de sus ingresos, en la forma de su colocación en el mundo. 

Fue una Corte que trabajó mucho en términos del estatus quo. Al que tenía dinero, se le protegía su dinero, al que no lo tenía, se le protegía en su pobreza. Aunque parezca un mal chiste, así era, y creo que esa Corte quedó atrapada en la mecánica general del Porfiriato. 

 

¿Y esta mecánica cambia en las Cortes de las siguientes décadas? 

Sí, hay Cortes interesantes, como la que en el año 1928 constituye el Presidente Emilio Portes Gil, es esta una Corte –él mismo lo cuenta en sus memorias Autobiografía de la Revolución Mexicana: un tratado de interpretación histórica (Instituto Mexicano de Cultura. México 1964) – que, de forma deliberada, trata de construir seleccionando otro tipo de ministros, mucho más técnicos jurídicamente que políticos. 

Otra es la que constituye el General Lázaro Cárdenas en 1934. Una Corte que él deliberadamente -me parece- constituye para que le ayude en el proceso de cambio social tan importante que inicia, porque cuando suprime a la Corte en 1934, dice en un discurso (única referencia que he encontrado leyendo sus biografías, sus memorias y los trabajos de época, quizá haya más), que a la Corte de 1928 le faltaba espíritu revolucionario. Entonces, creo que Cárdenas entiende su función y utiliza a la Corte como un instrumento para hacer política social y política económica. 

La de Cárdenas es una Corte con la que se genera la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para tratar asuntos laborales y de seguridad social. Es una Corte que valida jurídicamente la nacionalización petrolera, es decir, es una Corte importante. De ahí nos vamos hasta la integración de la Novena Época, en donde, al haber un mandato constitucional cada vez más claro de protección de los derechos humanos, la Corte asume su papel de defensora de los Derechos Humanos de una forma diferente, ya no son las garantías individuales, ya no es la función residual de la Corte, ya no es la Corte esperando a que caigan los asuntos generando las interpretaciones a partir de las propuestas que se hacen en el litigio, sino una Corte proactiva que trata de definir esto o definir lo otro, de empezar a asignar bienes, etcétera. Esos son tres momentos importantes, lo cual no significa que las demás Cortes no sean importantes, lo que simplemente estoy diciendo, es que la Corte en estos casos se ha planteado la construcción, la afectación o la razón que sea del estatus quo dominante. 

 

¿Por qué son tan importantes los derechos humanos? 

La sociedad mexicana, en materia de Derechos Humanos, forma parte de un esfuerzo universal. Después de la Segunda Guerra Mundial, con las declaraciones universales, con la creación de una comunidad más abocada hacia estos derechos, lo que se ha hecho es aceptar que las personas son titulares de derechos que son oponibles, primero, a las autoridades públicas, quienes detentan y ejercen el poder público y, segundo, a ciertos particulares. 

Lo que hizo México con las Reformas del 6 y 11 de junio de 2011, fue subirse plenamente a la marcha de la historia que va en el sentido de la protección de los Derechos Humanos. Esto no es privativo de México, hay países que lo hicieron mucho antes que nosotros, hay países que lo hacen mejor en algunos temas, otros lo hacen mejor en otros, etcétera, pero México con esto se monta a esta condición, y lo que ha acontecido es que se ha construido (porque son construcciones artificiales de las personas en un mundo de derechos) una forma distinta de ver y tratar al ser humano de como se le había tratado a lo largo de la historia. 

 

¿Cuáles son esos aspectos que nos hacen ver diferentes? 

El que usted sea titular de un derecho, el que yo sea titular de derechos, el que yo me pueda expresar, pueda transitar, pueda comer, pueda educarme, el que mi familia tenga derecho a la seguridad social, etcétera. Es decir, no sólo se piensa en un sujeto pasivo como en la condición liberal “alguien que sí tiene dinero, qué bueno que lo tenga y se le protege su dinero; alguien que es pobre, ni modo, para qué es pobre, que no se le proteja”, sino que ahora se piensa en el ser humano al que hay que dotar de bienes y de satisfactores, al que hay que permitirle alcanzar ciertos niveles; esta es la filosofía general del presente. 

El término de Derechos Humanos tiene muchos problemas y tiene muchas ventajas, pero esta es la filosofía sobre la cual se están construyendo hoy los modelos jurídicos en el mundo. México, con la reforma constitucional de 2011 y con el cambio al juicio desamparo, se ha expandido en este sentido. 

 

¿Cómo se manifiesta en procesos como las elecciones, la acción de los ciudadanos y de la sociedad civil en respuesta a esto? 

Primero, los ciudadanos en décadas pasadas, si bien teníamos reconocidos en la Constitución derechos políticos al haber obligaciones políticas, estos derechos no se ejercían. Si expulsaban de un partido a un ciudadano, si no le daban la credencial de elector, si no le permitían votar, etcétera, no tenía mucho qué hacer, porque cuando se promovía un amparo, que era el único medio de defensa, se decía que el juicio de amparo no procedía contra las violaciones a los derechos políticos. 

Al crearse el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), se reconoce la posibilidad de que las personas digan: “A mí me pasó esto, no me dejaron hacer lo otro, etcétera”, es decir, hay un reconocimiento de los derechos políticos electorales del ciudadano y, en ese sentido, hay un cambio fundamental, ya que el TEPJF tiene distintos medios de impugnación para enfrentarse a los partidos, a las autoridades electorales y ejercer plenamente el derecho político. Por ello, creo que sí ha existido un cambio sustancial.

 Entrevista realizada por Luz García Martínez

[DIRECTUM TSJCDMX Abr 2016]

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