Roberto de la Torre 

 
La exhibición Harina y Epazote, reflexión lúdica y metáfora sobre la industria del narcotráfico y los beneficios económicos, que de forma directa o indirecta generan a la sociedad, fue una controversial pieza que el artista mexicano Roberto de la Torre presentó, del 9 de diciembre de 2010 al 27 de febrero de 2011, en el Museo Ex Teresa Arte Actual, situado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

El 28 de octubre de 2009, Jeffrey Max Jones Jones, entonces Subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), hizo una declaración durante el foro “La política agroalimentaria en un escenario de crisis económica global”, acerca de que el campo mexicano debía de aprender mucho del narcotráfico: “En la presente circunstancia –refirió Max Jones-, los agricultores deben seguir el ejemplo del narcotráfico, sector que ha aprendido a identificar un mercado y crear la logística para surtir y crear la plataforma, y que sin subsidio, ha conseguido dominar el mercado, si bien, desafortunadamente, está abocado a un cultivo que es nocivo para la salud, la lógica es la misma, y es la que tenemos que aprender: decidir el mercado y luego orientar el aparato productivo para poder surtir esos mercados”.

Días después el Subsecretario presentó su renuncia, y para Roberto de la Torre fue un detonante para crear la pieza Harina y Epazote, con la intención de abordar el tema del narcotráfico desde una perspectiva distinta. “El narcotráfico en nuestro país se suma a una larga lista de problemas y se ha agudizado en los últimos años. Sin entrar en juicios con respecto a las estrategias y decisiones que está tomando el gobierno mexicano en el combate al narcotráfico o en relación a la legalización de las drogas, Harina y Epazote reflexiona en torno a la industria del narcotráfico y a los beneficios económicos que de manera directa o indirecta se generan en la sociedad”.

“Esta pieza es un reflejo de lo que en algunas zonas del país sucede con las personas productivamente activas, que al no tener una oferta laboral digna, deciden sumarse a la industria del narcotráfico. Así se generan empleos y riqueza que permea a la sociedad. Esta situación genera una doble moral que difícilmente se acepta. La televisión, los periódicos y las revistas presentan la nota amarilla, la violencia que sí es real pues, es como este juego de ‘los buenos y los malos’, y yo abordé este tema desde una perspectiva diferente, quizás más humana, más sutil, y una de ellas es que el narcotráfico genera fuentes de trabajo y cubre áreas que el gobierno no ha podido subsidiar con éxito, como es el campo mexicano”. 

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¿Por qué presentar este tema que incide profundamente en la sociedad a través del arte? ¿Qué reflexión dejó ésta propuesta plástica con el tema del narcotráfico donde la productividad es un vínculo con la esfera social en todos sus ámbitos? ¿Qué reflexiones crea respecto a las actuales condiciones socio-políticas y económicas de México? 
A través del arte se puede abordar la realidad desde diferentes perspectivas, con diferentes propuestas creativas que busquen provocar la crítica y la reflexión de una manera diferente como acostumbran hacerlo otros medios de comunicación, que en algunas ocasiones están aliados con el poder por intereses. En este sentido, por el contexto histórico que los mexicanos estamos viviendo en estos momentos, más allá de la violencia y corrupción que este tipo de organizaciones generan, pensé que sería un buen momento también para abordar el tema del narcotráfico desde otros ángulos. 

Si bien el narcotráfico perjudica a un gran sector de la sociedad, también hay que decirlo, beneficia a otros pobladores que viven con honestidad, por ejemplo ahí están los campesinos que participan en el cultivo de los narcóticos por necesidad, porque sus familias tienen hambre, y al realizar esta labor generan mejores ingresos. Qué decir de los jóvenes desempleados, de estudiantes egresados de universidades que no encuentran trabajo o un sueldo digno y que son contratados por estas organizaciones como especialistas en diferentes áreas. Y si nos referimos a otras escalas mayores, veremos que el narcotráfico, a través del lavado de dinero, también contribuye de manera importante al desarrollo económico de cualquier nación, como se hace cuando un país de primer mundo financia armas a otro país en guerra. Hasta los programas de televisión que dedican su tiempo para tratar el tema del narcotráfico o dar la nota roja o amarillista, ellos también están generando mucho dinero con sus anuncios comerciales y publicitarios de otras compañías que pagan por estos contenidos, porque tienen rating.

Subrayó que Harina y Epazote lo veo como la alegoría que faltó en los festejos del Bicentenario de la Independencia de México: “Con mi obra no se trata de tomar una posición, ni está a favor o en contra, simplemente se plantea el tema desde perspectivas distintas y el espectador construye su propia reflexión. También en esta obra se plantea una experiencia sensorial; el olor del epazote y las plantas con sus diferentes texturas. Desde el aspecto formal, es una propuesta muy estética y atractiva, se logró transformar el espacio arquitectónico y cambiar su funcionalidad, entrando en diálogo con el contexto del lugar. Es una propuesta viva, hay muchos jóvenes y voluntarios trabajando en ella, con horarios similares de empleado en una industria. 

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¿Por qué elegir una planta como el epazote? 
“El epazote es una planta originaria de América, específicamente de nuestra región, y visualmente se parece mucho a la cannabis, además de ser un condimento es también un desparasitante, y, esta planta, dentro de una institución como lo es un Museo subsidiado por el gobierno y que tiene su propia problemática, como sucede en la mayoría de las instituciones públicas, se vuelve sintomático que haya un desparasitante en ese sentido.

“Una persona del público comentó que interpretaba la harina como el Occidente, elemento traído de Europa, y el epazote como lo nacional, es decir, una especie de mestizaje. Me pareció interesante esta asociación. Es importante señalar que no simulo, sustituyo o teatralizo la droga, en esta propuesta siempre va a ser el alimento como tal, por ello desde un principio titulo la obra ‘Harina y Epazote’.

La única parte sutil, fina, elegante o fuerte, es la forma como se envuelve el producto, que es de un modo similar a cómo se hace con algunos tipos de narcóticos, pero al final sigue siendo alimento, con todas las asociaciones e implicaciones que esto tiene”.

 

[DIRECTUM TSJCDMX Ene – Abr 2015]

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