[Entrevista realizada en el año 2013]

 

¿Alguien lo acerca al Tribunal Superior de Justicia, a donde precisamente llega siendo estudiante?

Sí, el acercamiento fue en la preparatoria, no en la universidad. En la preparatoria tuve a un compañero de banca a quien le tengo enorme reconocimiento y cariño, el Licenciado Juan Gorráez Enrile, actualmente Secretario de la Contraloría del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro, que es hijo del Magistrado Juan Gorráez Maldonado, quien ya falleció. En cierta ocasión, Juan me pide lo acompañe a visitar a su padre en el Tribunal, y yo curioso de ver cómo era el Tribunal de la Ciudad de México, lo acompañé. ¡Recuerdo esa entrada como algo maravilloso; una escena que marcó mi vida, es cuando voy subiendo por la escalera del Tribunal, con esos anchos y solemnes peldaños que tiene! Recuerdo la Sala y el Pleno, órgano máximo del Tribunal, abiertos. Entrando a la fuente, volteo a la derecha y veo el escritorio del Presidente del Tribunal, y quizá parece romántico y cursi lo que le voy a decir, pero en ese momento pensé: “Yo quiero ser Presidente del Tribunal”, y cuando conocí al Magistrado Juan Gorráez Maldonado le pido que me ayude a ingresar al Tribunal y empiezo a picar piedra con ese tema hasta que finalmente, cuando llego al tercer año de la Facultad de Derecho, el Tribunal Superior de Justicia me honra con el nombramiento de Juez. Apenas iba a cumplir 21 años cuando ya era responsable de un juzgado muy modesto, el de Cuautepec Barrio Bajo, pero era un Juez, con toda la solemnidad, con toda la fuerza, con toda la soberanía, la independencia y la potestad que puede tener el más importante de los jueces. Me hacen Juez, y estaré siempre agradecido con el Magistrado Juan Gorráez Maldonado. El Tribunal es muy apasionante, sus publicaciones, las salas de audiencia de aquel edificio viejo, que hoy ya rescatamos, aunque me dicen: “¿por qué el edificio así?”, y me cuesta trabajo reconocer que el edificio lo quiero así porque lo quiero rescatar, quiero regresarlo a aquella vida de los años 60. Este Tribunal ha sido mi vida, llevo prácticamente 35 años aquí, y en él he dejado mis mayores preocupaciones. El mayor número de insomnios me los ha generado el Tribunal y el mayor número de satisfacciones también; es un Tribunal muy vivo, con muchísima fuerza y un buen pilar de la paz pública de nuestra Ciudad de México.

 

[DIRECTUM TSJCDMX OCT-DIC 2014]

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