RAFAEL CAUDURO 

 

En los murales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la obra de Rafael Cauduro muestra el juego del poder y la reivindicación de la justicia. “Los ángeles no son buenos, por eso están en mi obra, no son una presencia tranquilizadora, son los justicieros. “Los angelitos de la guarda, mi dulce compañía” se los inventaron a los niños. Los ángeles del Antiguo Testamento no eran bondadosos, eran los que bombardeaban, los que con la espada de fuego corrieron a Adán y Eva del paraíso, los que hicieron las plagas en Egipto, ¡eran unos hijos de la fregada…!” 

 

¿Los juzgadores de ese entonces?: 

“Sí, los jueces de ese momento, en los murales de la Suprema Corte hay unos granaderos que están en unas ventanas en la parte superior del recinto, atrás de ellos están ángeles también, y es lo que siempre digo: ¡los ángeles son unos hijos de la fregada, son como los granaderos para sojuzgar al pueblo!”. 

“Son como los ángeles que incendian Sodoma y Gomorra, o los ángeles de las plagas de Egipto, cuando a Dios se le estaban yendo del rebaño y manda bombardear, enfermar y matar a quienes se portaban mal. Y es la metáfora también del presente: cuando los políticos arreglan sus defectos con la fuerza pública, significa que ha fallado la diplomacia y la armonía con la sociedad”. 

  

sodoma-y-gomSODOMA Y GOMORRA 

“En 1995, realicé el óleo Sodoma y Gomorra, su título era padrísimo porque el movimiento gay estaba empezando y los agredían muchísimo en esa época. Qué padre tema, porque eso de que el Antiguo Testamento te diga que lo mejor que pueda hacer con los homosexuales es quemarlos o bombardearlos o madrearlos, ¿qué chingadera, no? 

“La historia es de dos ángeles negros que llegan a Lacan con la consigna de quemar a Sodoma y Gomorra por la perversión de sus habitantes, pero a una familia virtuosa, la de Lot, habría que salvarla. Esos angelitos bombardearon a Sodoma porque sus habitantes los querían violar y los querían matar, pero como la familia de Lot les dio cobijo, les dijeron: “Se tienen que ir antes de que caiga el fuego al pueblo, pero no pueden voltear porque si lo hacen se convertirán en estatuas de sal”, y Edith, la esposa de Lot, al ver que estaban bombardeando a sus amigos, volteó y se convirtió en una estatua de sal. Después de eso se van Lot y sus dos hijas a refugiar a una cueva donde embriagan a su padre para tener relaciones y poder tener descendencia. Entonces hice el cuadro, puse a Edith que voltea y abajo están unos ladrillos con la frase: “Hes bugas”.

 

Entrevista de Luz García Martínez

[DIRECTUM TSJCDMX Dic 2015 – Ene 2016]

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