MARCELINO CEREIJIDO 

 

Predomina en el mundo una revolución ética, pero que no se está llevando a cabo entre nosotros. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha mostrado que para mantenerse vivo, un ser humano necesita dos dólares por día, ¿usted sabe cuántos millones de personas mueren de hambre todos  los días? De acuerdo con “Forbes” (revista especializada en el mundo  e los negocios y las finanzas), hay centenas de personas que ganan más de un millón de dólares por día, quiere decir que lo que gana cada uno de ellos rescataría la vida de por lo menos un millón de seres humanos todos los días. 

También hay una ética de la muerte, hoy en día se roban chicos para quitarles el hígado, los riñones, etc., porque necesitan enviárselo a un riquillo que necesita un trasplante. Hay gente que se muere de cosas que son curables porque lo que gana no cubre el precio de los tratamientos para salvar su vida. 

Solamente un país que tenga una cultura incompatible con la ciencia va a fomentar la ignorancia para que eso no se sepa, y además es muy  difícil, por ejemplo, en Argentina está la Isla Maciel (ubicada a la vera del Riachuelo frente a la ciudad de Buenos Aires), que los estudiantes de la universidad usábamos como laboratorio social: los chicos no tomaban leche y lo que hicimos fue darle dinero a los padres para que la compraran, pero no tomaron ni una gota de leche porque se la tomaron los padres en vino. Entonces se le proporcionó en especie, vinieron filas de personas y no les llegó a los niños la leche porque hubo enseguida un mercado negro, es decir, iban a la lechería a venderla, y al final dijimos: “que vengan los niños a tomar la leche acá”, pero no vino nadie, así que no es fácil, no es como soplar y hacer botellas. 

Entonces, la muerte tiene aspectos éticos, por ejemplo, en este momento el 90% del dinero que el mundo destina a medicamentos son para curar enfermedades que tienen los ricos, no los pobres, por ejemplo, hubo, y sigue habiendo, una epidemia del virus del Ebola, pero los laboratorios no tienden a desarrollar medicamentos para curarla, porque cuestan muchos millones de dólares generar medicamentos nuevos, y ¿quiénes se lo van comprar?, ¿la gente de raza negra, analfabetas que se mueren de hambre? Poniéndolo de otra manera: es gente asesinada por el mercado. 

Los laboratorios no quieren dedicar dinero y esfuerzo a enfermedades que están matando a mucha más población, porque esa población no tiene plata para pagar. Otro ejemplo, a mí me suelen salir manchas actínicas por el sol, que se pueden cancerificar, y para que eso no pase tengo que comprar una medicina que cuesta 1,500 pesos, pero hay personas que no pueden adquirirla, sin embargo, hay gente que se gasta en una operación estética lo que otra persona no tiene para curarse una enfermedad. 

En La muerte y sus ventajas, que escribimos con mi esposa, la Dra. Fanny Blanck, reconocemos, por supuesto, que la muerte sigue siendo algo terrible. Pero que se trata de un atributo maravilloso de la vida. No estaríamos acá si no fuera por la muerte; la evolución no hubiera tenido tiempo de llegar a desarrollar seres humanos.

 

[DIRECTUM TSJCDMX Dic 2015 – Ene 2016]

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