VICENTE ROJO 

 

Vicente Rojo fue uno de los primeros lectores de Aura de Carlos Fuentes; Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez; Hasta no Verte Jesús Mío y La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska; El otoño recorre las islas de José Carlos Becerra; La feria de Juan José Arreola; Viaje a la tarahumara y Los indios de México de Fernando Benítez; Amor perdido de Carlos Monsiváis, El apando de José Revueltas y El gallo de oro y otros textos para cine, así como los cuadernos de trabajo de Juan Rulfo. 

 

¿Cómo se da su encuentro con Carlos Fuentes? 

A partir del encuentro con Fernando Benítez y su equipo de colaboradores del suplemento México en la Cultura; empecé a tener relaciones con escritores y poetas, yo era tímido pero aprendía de lo que oía, veía, leía y de todo lo que estaba a mi alrededor, lo mismo del suplemento, que de la Revista de la Universidad,con la que empecé a colaborar sobre todo con ilustraciones, y que dirigía otro entrañable amigo mío, Jaime García Terrés, que también fue director de Difusión Cultural de la UNAM. En la Revista de la Universidadilustré alguno de los cuentos de Carlos Fuentes, que aparecieron después en su primer libro, Los Días Enmascarados, publicado en 1954 y algo de Las Buenas Conciencias, publicado en1959. 

También ilustré algunos de los primeros cuentos que se publicaron en México de Julio Cortázar, en ese mundo hice mi desarrollo cultural. El suplemento era más periodístico, con un carácter más popular y la revista era más exclusiva, salía cada mes y se podían cuidar más las colaboraciones, sin embargo, nunca he hecho separaciones entre lo que se conoce como cultura popular o alta cultura, entonces a través de ese grupo de escritores, críticos, fotógrafos e ilustradores, fui formando mi conocimiento de lo que pudo haber, quizá, llegado a ser mi desarrollo. 

 

¿Cuál es su opinión de esa transmisión de la cultura en el presente? 

Los años 50 y 60 fueron de un fuerte crecimiento cultural del que se viven resultados hasta el presente, se continuó una tendencia que comenzó en los años 20 con el grupo de Los Contemporáneos. Ya estaba el Fondo de Cultura Económica (FCE), fundado en 1934 por Daniel Cosío Villegas; Difusión Cultural de la Universidad que dirigía Jaime García Terrés, y no solamente era la Revista de la Universidad, también estaba la Casa del Lago, eso fue en los años 50. 

A principio de los años 60 surgen tres importantes editoriales: Editorial Era (1960), Joaquín Mortiz (1962), ySiglo XXI (1965). Había crecimiento y apertura en los temas, existía un nacionalismo que durante años fue positivo, pero estaba un poco anquilosado y no creaba nuevas formas de la cultura en México, la cual se fue logrando a través de todo este conjunto que he mencionado. 

En 1962, Carlos Fuentes me dio, para publicar en Era, el manuscrito de Aura, donde hice unos montajes que no tenían mi nombre, simplemente quería acompañarlo con imágenes. Curiosamente, 50 años después retomé las ideas de esas ilustraciones y las desarrollé ampliamente y Fuentes conoció el libro, estaba encantado. En este caso partí de los ‘milagritos’: coloqué en la portada uno real, pero todos los demás tienen un elemento que es donde están colgados los ojos, las manos, las llaves, porque me parecía que el milagrito daba muy bien el tono de la novela.

 

[DIRECTUM TSJCDMX Abr 2016]

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