MARCELINO CEREIJIDO / Miembro de El Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República y del CINVESTAV

 

En su ensayo intitulado “Biología de la muerte”, Marcelino Cereijido señala que la ciencia agrega años a la vida y vida a los años porque ayuda a desechar prejuicios dañinos, analiza el envejecimiento y ayuda a prever sus inconvenientes. 

En el libro La muerte y sus ventajas (Fondo de Cultura Económica, 1999), en autoría con su esposa, la psicoanalista Fanny Blanck- Cereijido, muestra que el tema de la muerte es tan imprescindible para comprender el funcionamiento de la vida, la mente y la sociedad, que es aconsejable que el ser humano lo incorpore a su visión del mundo.  

…en México no tenemos una cultura compatible con la ciencia porque está enhebrada por el catolicismo, o sea, un monoteísmo transformado en politeísmo al mezclarlo, Constantino, con el paganismo romano, entonces tenemos una idea de que sólo el ser humano entiende la realidad, y las cosas que pensamos lo hacemos con un pensamiento consciente, en cambio, si uno es biólogo tiene otro punto de vista, por ejemplo: todos los seres vivos, desde una bacteria, una planta hasta el ser humano, interpretan la realidad, no lo hacen conscientemente pero sí la interpretan. 

Por ejemplo, en un inmenso campo sembrado con girasoles, todas las plantas miran hacia donde está el sol, pero si usted viera que uno apunta en la dirección opuesta, diríamos que esa flor es ineficiente para ser un girasol, la naturaleza no permite semejante chapucería y la extingue. 

Si usted fuera una bacteria, tendría que entender e interpretar muy bien que eso es potasio y aquello es sodio, y lo que usted tiene que tomar es potasio y no sodio, si no se muere; ahora, no creo que la bacteria sea consciente de eso, lo importante es que lo sepa hacer -y lo hace-, millones de bacterias no pueden estar equivocadas, entonces, todos interpretan una realidad. 

Entonces, si uno interpreta la muerte desde un punto de vista consciente, creacionista, la muerte tiene muy mala prensa porque a nadie le gusta morirse, porque todos mueren por dos circunstancias: el terror a la muerte depende de las circunstancias en que se muere y la interpretación que antes tenía la muerte. 

Por ejemplo, la circunstancia en que se muere: si Benito Juárez hubiera tenido un ataque de apendicitis aguda habría muerto de una manera horrible, vomitando, con unos dolores tremendos porque en ese tiempo no había cirugía abdominal. Una persona con cáncer hace 200 años, moría también en medio de unos dolores terribles porque no había analgésicos, ni anestésicos. Y si se morían en un incendio o asesinados o se caían de una azotea, todas las muertes son terribles, bueno esa es una razón. 

Otra razón es la siguiente, nosotros, los seres humanos, hemos sido seleccionados porque tenemos una flecha temporal, es decir, podemos imaginar el futuro hasta cierto punto, y si uno puede imaginar el futuro, puede hacer modelos dinámicos de la realidad, es decir, calcular que va a pasar, por ejemplo: supongamos que nosotros tres decidimos ir a pasear a Acapulco y desde que empezamos a discutir cómo vamos, sea en el coche, en el avión y después dónde vamos a parar, ¿qué llevamos?, plata o tarjetas: no nos movimos de donde estamos y ya sabemos hasta dónde vamos ir a comer, eso da una eficacia enorme al ser humano porque le permite escoger lo que probablemente va a pasar. Se selecciona a los seres humanos con una flecha temporal cada vez más larga, que abarcará más futuro. 

Para un niño de dos años todo el tiempo es presente, no puede pensar en el futuro. Cuando mi hija Margarita tenía dos años le decía: “Si te duermes, mañana iremos al zoológico”, pero ella se paraba en ese mismo momento y decía: “¡vamos!”, y le respondía: “¡no, mañana!”, pero no podía entenderlo. 

También cuando yo era pequeño y hablaban del pasado le preguntaba a mi abuelo si había conocido a Cristóbal Colón, no podía imaginar que hubiera un pasado más pasado que otro, y así como nosotros en la tierna infancia desarrollamos una flecha temporal, el ser humano tuvo una infancia como especie, pero fue siendo seleccionado para abarcar un futuro más lejano. Bueno, llegó un momento en que ese futuro lo convencía de que va a haber un futuro en el que va a estar muerto. 

Como especie basamos nuestra herramienta y nuestras armas para defendernos por la lucha, por la vida, en el conocer; quiere decir que hay un futuro que yo ignoro, qué es lo que va a pasar, y no me va a servir de nada porque nadie estuvo de vuelta, de regreso de la muerte para contar qué pasaba, entonces la idea que se hacían de la muerte era terrible y para colmo las religiones les decían: “¡si te portas mal, cuando te mueras vas al infierno!, “¡si no haces lo que yo te digo, si no rezas, también te vas al infierno!”. 

Entonces, realmente las dos causas del terror de la muerte es la circunstancia en que se muere, imagínese usted, antes una de cada cinco mujeres parturientas morían en el parto, lo que significa que eso le dio mala prensa a la muerte, hoy en cambio las mujeres embarazadas que presentan problemas y van a tener a su hijo por cesárea, lo están esperando con una incubadora, a nosotros no nos gustaría que nuestra esposa o nuestro hijo fueran a morir, pero desde el punto de vista de la biología, hoy en día, la muerte es una de las grandes maravillas que hace posible la vida …

Entrevista realizada por Luz García Martínez 

[DIRECTUM TSJCDMX Dic 2015 – Ene 2016]

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