La calle se llamaba de los Cordobanes, porque hacía referencia a la palabra “cordobán”, que era el oficio de curtir pieles de animales. Los curtidores se establecieron alrededor del año de 1744 en esta calle por su proximidad a una acequia de agua.

El fundador del Colegio de la Enseñanza fue Cristóbal de Vargas Valadez, quien deseaba fundar una capellanía para dotar a las huérfanas que se quisieran casar, pero al enfermarse decide cambiar de opinión y funda el Colegio de la Enseñanza.

El edificio en 1900 tuvo que ser reconstruido con nuevas obras de adaptación y ampliación,  fue reinaugurado en 1904, y en el  realizaron sus funciones los tribunales, agregando después, y para nuevos juzgados, el exclaustro de monjas contiguo, que dejó la Suprema Corte de Justicia en 1906; de manera que al correr del tiempo las salas y juzgados de estos tribunales del Distrito Federal permanecieron en los edificios de Donceles 100 y 104 hasta 1964.

El 15 de octubre de 1964 se trasladaron a su nueva sede: el moderno Palacio de Justicia en la Colonia de los Doctores, que hoy en día es un recinto de gran importancia para la impartición de justicia en la Ciudad de México, y que alberga numerosos juzgados de primera instancia, salas penales y el Salón de Pleno.

En Los privilegios de la vista, Octavio Paz señala que el arquitecto construye casas de gobierno, templos, escuelas, plazas públicas, teatros, jardines, estadios, fortalezas; en todos esos edificios el espacio puro, geometría de figuras abstractas regidas por el número y la proporción, se convierte en un espacio público poblado por los hombres y sus pasiones… “La arquitectura es testigo, no cómplice de estos extravíos; y más, es un silencioso reproche: aquellos que son sabios y buenos ven en el equilibrio de sus formas a la imagen de la justicia”.

 

[DIRECTUM TSJCDMX OCT-DIC 2014]

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