VÍCTOR HUGO RASCÓN BANDA

 

Un ritual perturbador: el arte teatral

“El teatro es un resonador, es un amplificador de esas voces, públicamente dicha una voz, un pensamiento directo a otros espectadores les impacta en ese instante, sin más barreras que la distancia y el volumen”.

 

¿Qué es el teatro: acción, ritual, representación?

Es eso y más, engloba a todas las artes y es la forma más directa de comunicación, no hay otra forma de comunicarnos tan perturbadora como la presencia de un hombre frente a otro hombre y en medio de ellos sólo la palabra que comunica sentimientos, emociones, sueños y esperanzas. Eso es el teatro, es la palabra que revela, que seduce, que perturba y otro ser está creyendo en ella; uno sabe que es una convención el entrar a una sala teatral, ahí le van a representar algo, pero al momento que se sienta y presencia la magia del teatro, algo envuelve a los espectadores y los ayuda a reír, a llorar, a soñar.

El teatro provoca cosas que no provocan otras artes de forma tan inmediata, uno ve a los actores transmitiendo una energía, todos enlazados como si fuera un rito, una misa, un acto de religiones extrañas y uno está comulgando con todos en la misma idea y sintiendo cosas semejantes, unos más y otros menos según su sensibilidad.

Con la obra Nezahualcóyotl, que se montó en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, todos estaban metidos en el mundo del rey poeta y en el mundo de la ciudad Nezahualcóyotl actual, es decir, trata del Neza de ahora ligado al rey azteca que dio origen con su nombre a este lugar, todos estábamos mágicamente enlazados a mundos de otra época.

Eso es el teatro, por eso estoy atrapado en él y no puedo salir, quiero ser narrador, guionista de cine, guionista de televisión para vivir mejor porque el único oficio que da una vida digna es el de la televisión, una industria cultural que se vende al mundo, los tabuladores y los pagos son mil veces superiores al teatro que no se vende, ni al cine que no se produce, ni a la poesía que no está en las librerías ni está en las manos de los lectores.

 

Pero la televisión es un medio que limita a la creación.

Es una industria sujeta a intervenciones en la creación, la gente opina: `quítale, agrégale esto’, pero ahí está el oficio y el ingenio del escritor para crear mundos y productos sin renunciar a la creación. Quiero ser escritor de televisión pero se requiere tiempo completo. Hice una telenovela y escribí seis mil hojas que no son ni la suma de mis 57 obras de teatro, pero es un esfuerzo que vale la pena por el pago y por la comunicación masiva: no es lo mismo comunicar a cien espectadores en el foro teatral que a 10 millones de personas que sintonizan la televisión.

 

¿Por qué es tan importante la acción en el teatro?

La acción es una palabra que en los talleres de teatro jamás se puede explicar, es como buscar la piedra filosofal o el remedio al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Nadie lo explica, se intuye. Hugo Argüelles nos decía: ‘en el casting metafísico a unos se nos dio el don de la acción dramática y a otros no’ y se refería a los Premios Nobel como Octavio Paz o Gabriel García Márquez, quienes intentaron escribir teatro, pero sus obras no tienen acción dramática.

La acción dramática la comparo con el Derecho, un juicio o proceso se mueve si hay acción judicial, acción procesal, que en Derecho es la litis, es el conflicto. En Derecho si no hay conflicto, si no hay actor y demandado, si no hay algo por el que estén luchando ambos y yendo a tribunales, pues no hay juicio.

¿Por qué no son teatro los diálogos de Platón?: Porque no hay conflicto, hay exposición de ideas y la gente cree que como son diálogos son teatrales y no es así. Hay novelistas que escriben diálogos sin acción dramática porque no hay conflictos, son expositivos, ilustrativos, informativos. La acción es un conflicto entre alguien que pretende y alguien que se resiste y al final la historia dice quién tendrá la razón: a veces todos, como en las tragedias griegas donde parece que todos tienen la razón. La acción es conflicto, es litigio, es lo que hace avanzar la obra.

En el teatro, con sólo la palabra dicha se revelan psicologías, la historia y, al mismo tiempo el conflicto que subyace, que uno quiere que se resuelva al final y es el suspenso. El conflicto tiene mucho que ver con el suspenso de la novela policíaca, tiene mucho que ver con la trama en que los sucesos se van a enlazar. El conflicto nos mantiene seducidos en una butaca para ver cuál va a ser el final, más que quién va a ser el asesino que es común en la novela policíaca, aquí se refiere a quién va a ganar, el que pretende o el que resiste.

Definiría al conflicto como una pretensión resistida y muchos lo tienen por intuición, hay dramaturgos que nunca estudiaron a Aristóteles ni algún otro teórico y a la hora de dialogar está el conflicto en la primera línea, por ejemplo: ‘-Una mujer: ¿Por qué’?-/-‘Un hombre: ¿Por qué que?’-/ Ya está el conflicto, con sólo una palabra: qué’.

[DIRECTUM TSJCDMX Nov – Dic  2016]

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