TEODORO GONZÁLEZ DE LEÓN / entrevista de Luz García Martínez

 

La arquitectura es una profesión muy antigua, ¡no es la más antigua, esa ya sabemos cuál es!, -sonríe- pero es una de las profesiones de la que hay registros más antiguos. Tengo un escrito en mi libro Retrato de arquitecto con ciudad, donde hice una síntesis de la génesis que antes involucraba todas las ingenierías con la arquitectura. Las ingenierías se empiezan a separar de la arquitectura en el Siglo XVIII, con los puentes que hacen los ingenieros franceses y se hace una nueva disciplina, pero antes estaba todo reunido; en el Renacimiento, en la época clásica romana, la ingeniería hacia puentes, obras hidráulicas y monumentos al mismo tiempo.

El arquitecto, matemático y poeta italiano León Battista Alberti hacía eso. Miguel Ángel igual, en sus fortificaciones y presas hizo unas rampas para poleas y para manejar el mármol que sacó de un carral para la Sacristía Nueva de la Basílica de San Lorenzo en la Ciudad de Florencia, estuvo dos años en esa tarea, pero es puramente ingeniería el cómo sacar el mármol. Entonces, antes tenía involucrada la profesión todo eso, y se empieza a separar en el diseño puramente arquitectónico, pero diseño que involucra el saber construir porque la arquitectura no es de papel.

Es decir, la arquitectura empieza a ser una actividad donde entran muchas personas a trabajar a partir del Siglo XX, y a partir de 1940 se empieza a complicar bárbaramente. Antes una casa, por ejemplo, de Alejandro Veit a principios de siglo, fue un caso notable, pues la hacía con dos planos y ahora una casa se lleva 100 planos y la intervención de 10 técnicos además del arquitecto, porque simplemente se ha complicado todo: hay instalaciones que son más complejas, también los sistemas de ventilación, todo requiere de un especialista.

Y, ¿esto es bueno, arquitecto?

Bueno, no creo que sean mejores las casas que hacemos ahora que las que hacía el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright -sonríe-, sin embargo, así es. Antes, por ejemplo, en el despacho de Peter Behrens, arquitecto muy famoso a finales del Siglo XIX, en 1908, trabajaban para él 25 personas, entre ellos Le Corbusier, Walter Gropius y Lodwig Mies van der Rohe, y contaban con las máximas obras de Viena y Alemania. Ahora, para hacer esas obras se necesitan despachos donde trabajen de 100 a 200 personas, es decir, ha cambiado totalmente la forma de hacer arquitectura.

También los arquitectos hacían infinidad de planos para presentar sus proyectos.

Pero había menos arquitectos y menos documentos para la obra, había ciertas cosas que hacían los artesanos de obra preparadísimos, que ya no tenemos; ahora hay que darles la instrucción hasta el final, antes bastaba con una geometría elemental y ellos resolvían todo el problema, es decir, había un apoyo en la industria de la construcción de conocimiento y de oficio que ya no existe.

El uso de la computadora y el internet, ¿renuevan el trabajo arquitectónico?

Ayudan mucho, la computadora es un instrumento estupendo, sobre todo para tener la memoria de los planos y modificarlos sin necesidad de repetirlos, y eso es básico; se tiene el archivo fantásticamente rápido, es un instrumento de dibujo maravilloso, de presentación, pero no es un instrumento de creación, eso sí no lo es.

El arte arquitectónico

La construcción de espacios destinados a la ocupación del ser humano, una vez dominada la técnica y los materiales, se convirtió en algo más que el fin de proteger al hombre del ambiente hostil, y pasó a ser una de las artes más célebres: la arquitectura, que se erige en el tiempo en formas, texturas y volúmenes… En un principio el hombre encontró cobijo en las cuevas hechas por la naturaleza y después abraza el espacio a través de los cuerpos arquitectónicos.

Respecto a lo anterior, Teodoro González de León expresó: Parece que sí, sin embargo, hay grandes dudas de cómo fue la primera habitación, se supone que fue una construcción de madera como la casa de palma, tal vez levantada. Hay teorías antropológicas muy controvertidas y parece que no fue una sola manera de que el hombre se hizo de la primera morada, sino que fueron múltiples, en distintos lados y no siguió un patrón único, pero en realidad sabemos muy poco. En su ensayo “Arquitectura y poesía” (contenido en el libro Retrato de arquitecto con ciudad) refiere que cuando un espacio provoca una emoción, aunque sea en un fragmento de la obra, “surge un resplandor que emociona al visitante que se mueve dentro de ella. Esa emoción puede pasar de la nostalgia y la calma a la alegría, al asombro y a la exaltación. Cuando eso acontece, la arquitectura se convierte en obra de arte”.

¿Se puede definir a la arquitectura?

Le Corbusier decía: “La arquitectura es poesía, es arte, es emoción, es espacio, pero es espacio envuelto y desenvuelto por volúmenes… La arquitectura es el juego magnífico de los volúmenes bajo el sol”. Sin embargo, es difícil dar definiciones porque al definir inmediatamente vamos a limitarnos.

¿Para qué nos sirve la arquitectura?: nos sirve para vivir, y yo diría que cuando alguien la práctica pensando que realmente es un arte lo que está haciendo, entonces es un objeto útil que debe durar y emocionar. Es decir, con esas tres condiciones: la arquitectura es un objeto útil que debe durar porque es un bien más permanente, dura más que los hombres, pero también debe emocionar, yo así me lo planteo.

Juan Soriano habla de esto sobre su escultura. ¿Cómo vive un arquitecto el juego de las cuatro dimensiones?

La arquitectura son cuatro dimensiones, sí, para imaginar a la arquitectura, hay que imaginarla penetrándola y moviéndose uno dentro de ella. No se puede imaginar a la arquitectura como un espacio quieto, sino hay que imaginar siempre cómo la gente va a penetrarla, cómo se va a mover dentro de ella y qué va sucediendo en la medida en que se mueve dentro de ella, ahí está la emoción. En ese trayecto suceden cambios en el espacio, en las formas y en el volumen que producen ese ente misterioso llamado emoción y que nadie sabe por qué se da, pero es lo que se busca: que un espacio logre una emoción. Todas las ideas sobre el arte no me explican por qué esa posición de repente emociona, y por qué otra muy parecida no emociona.

 

[DIRECTUM TSJCDMX Nov – Dic  2016]

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